23 ene. 2010

Capítulo III

La casa del SUDES en cuestión no era grande, todo lo contrario tenía solamente el espacio que una sola persona necesita indispensablemente, no podía darse muchos lujos dado el tamaño de su vivienda, pero tampoco es que él los quisiera. Una parte considerable de la casa era la sala, de ahí se podía acceder a todos los demás cuartos, un dormitorio, un baño y la cocina. En la sala se encontraba este personaje bebiendo unos tragos de un bourbon barato que había comprado después de salir del trabajo.

-No creo que estés haciendo bien tu trabajo- le dijo su acompañante a nuestro personaje, el cual le contesto de forma hostil.
-Déjame solo, te dije que no te quería volver a ver.
-No puedes dejarme atrás y lo sabes. Hablo en serio, ¿solo un plomo en la cabeza? Realmente te creía capaz de más.
-¡Cállate!, déjame en paz- dijo el SUDES lanzándole el vaso a su acompañante mientras se alejaba a la cocina.
-Sigue así y te quedarás sin vasos para tomarte tu veneno, idiota.
-Un vaso más un vaso menos, ¿cuál es la puta diferencia? Si al final termino bebiendo directo de la botella.
-O lamiéndolo del suelo… olvide que no recuerdas nada cuando estás en ese estado, aunque la verdad es que eres muy gracioso cuando estas ebrio.
-¿Qué es lo que quieres?- le dijo fría y tajantemente a su acompañante.
-¡Que hagas bien tu trabajo por favor! Podría decir sin problemas que me tienes avergonzado, deja de ser un mediocre tienes el potencial, no entiendo porque no lo usas.
-Bueno, ya lo dijiste, te dije que no quería volver a saber de ti.
-Yo dije muchas cosas también… no te libraras de mi tan fácilmente, ¿lo sabes?.
-Desgraciadamente…- dijo nuestro personaje mientras encendía otro cigarrillo, perdiendo la cuenta de todos los que había fumado en el día.

Afuera no llovía, el clima era piadoso por primera vez en varias semanas, no había sol en el cielo pero la gente podía salir tranquilamente a caminar. Lo que provoco que nuestro SUDES tomara algunas de sus cosas y subiera a su automóvil. De camino pensó que era hora de cambiar su hábito, es más malo de lo que él creía fumar en exceso, pero por ahora lo dejaría así.

Fuentes:
Mi cuaderno de notas

0 haraganes gritando:

Related Posts with Thumbnails